1 de Pedro 2:12 “Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.”
Por: José Vaquero Aragundi.
Algunos cristianos han sido a través de los tiempos, atormentados hasta morir por su fe en Jesucristo. En muchos casos los soldados ejecutores se convertían al ver el valor de los mártires. Cuando cierto cristiano estaba testificando, y ya próximo a exhalar el último suspiro, bajo el peso de las torturas, los soldados le hicieron señas de que permaneciese fiel. En seguida se declararon cristianos, y también ellos fueron sometidos a la tortura, y murieron triunfalmente en la gracia del Señor.
Este fragmento tomado de las actas de los mártires del norte de África, nos muestra cuán importante es el buen ejemplo y testimonio ante los incrédulos. Muchas veces habremos escuchado a personas decir “yo no me convierto al evangelio, porque conozco a alguien que siendo evangélico y no lleva un buen testimonio como hijo de Dios, contrario a eso es una mala persona”. Es muy duro escuchar ese tipo de comentarios cuando evangelizamos.
Como discípulos de Cristo, somos llamados a ser luz en un mundo que en muchas ocasiones nos malinterpreta y nos acusa injustificadamente. Pedro nos exhorta a vivir una vida irreprochable, no solo para nuestra propia edificación, sino también para la de quienes nos rodean, viendo en nosotros un reflejo del carácter de Cristo.
Nuestras vidas deben ser un testimonio vivo del amor y la verdad de Dios y no solo palabras, sino acciones evidentes de la transformación que Dios ha hecho en nosotros. Aunque enfrentemos críticas injustas, recordemos que un buen testimonio, puede ser un medio por el cual otros lleguen a glorificar a Dios.
Cada día es una oportunidad para reflejar a Cristo y su luz admirable con nuestra forma de actuar, hablar y tratar a los demás. Que nuestro testimonio hable más fuerte que cualquier acusación y finalmente, quienes nos rodean puedan ver en nosotros la maravillosa obra de Dios y dar gloria a su Nombre.