1 de Pedro 4:10 “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.”
Por: José Vaquero Aragundi.
Rosemary Nyirumbe directora de una escuela en Uganda, tenía un don desde niña para la cocina y la costura. Un día se dio cuenta de que muchas de las niñas y estudiantes de su escuela habían sufrido los abusos del ejército de resistencia LRA ugandés, uno de los grupos terroristas más peligrosos del planeta. Aquellas niñas (muchas de ellas víctimas de violaciones y toda clase de abusos) no tenían un futuro, eran huérfanas, pero Rosemary no les hizo demasiadas preguntas, les abrió las puertas para enseñarles lo que ella sabía hacer desde pequeña: Cocinar y cocer. Hoy aquellas niñas ya convertidas en mujeres están entre las maestras y costureras de mayor reputación de su país.
Cada uno de nosotros ha recibido un don de parte de Dios (una habilidad, una gracia especial) ya sea para servir a Dios o a nuestros semejantes. El uso de nuestros dones no es opcional, más bien es un llamamiento a utilizar lo que hemos recibido para bendecir a otros, como dijo Jesús a sus discípulos: De gracia recibisteis, dad de gracia.
Querido hermano, los dones no son para nuestra gloria personal, son para edificar y servir a quienes nos rodean. El apóstol Pedro nos recuerda que somos los administradores y no dueños de los dones dados por el Señor. Un fiel administrador cuida bien lo que le ha sido confiado y lo utiliza correctamente.
La multiforme gracia de Dios se llama así porque puede manifestarse de muchas maneras: Servicio, enseñanza, hospitalidad, liderazgo, etc. Cualquiera sea tu don úsalo. En el camino del Señor no existen los dones pequeños, todos son útiles si se usan con verdadero amor. Poderoso es Dios para usar el gesto más simple de un cristiano para transformar una vida. ¿Estamos usando las capacidades que Dios nos ha dado para servir? ¿Lo tenemos escondido por temor o comodidad? El mundo necesita tus dones. No los escondas. Usémoslos con amor, Amén.