1 de Tesalonicenses 5:12-13. “Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros”.
Por: José Vaquero Aragundi.
Es fácil ser un espectador a manera de feligrés sentado en un cómodo asiento, juzgando a quienes presiden en la congregación, sin ponernos a meditar cuán dificultosa es su labor, hay quienes inclusive llegan a enfadarse o resentirse debido a un sermón o alguna amonestación que nos ha hecho ver alguna falla en nuestras vidas; es muy probable que los discípulos de Tesalónica hayan experimentado lo mismo, siendo este el motivo de la exhortación del apóstol a valorar y reconocer el trabajo de los líderes de la congregación.
Dios en su inmensa sabiduría, ha provisto siempre líderes a su pueblo, donde quiera que este se encuentre, siendo la cabeza de estos líderes el mismo Señor Jesucristo; como fieles discípulos de Cristo, debemos nosotros comprender que la labor de un líder es guiar, enseñar, amonestar y consolar a quienes están bajo su guía, y como dice Pablo, tengamos en mucha estima, a quienes Dios en su voluntad ha puesto como maestro, líder, pastor en la congregación.
Parte de ese reconocimiento también es el apoyo espiritual que debemos darle a quienes nos presiden, mediante rogativas, oraciones y acciones de gracias, para que sean fortalecidos, animados y consolados a su vez por nuestro Señor; a fin de que sean librados de los ataques del enemigo y de tropiezos que puedan hallar en el camino, hasta la venida del gran Rey de reyes y Señor de señores.