1 Juan 2:28 “Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados”.
Por: Ericka Herrera de Avendaño
La clave de la constancia cristiana, se resume en una palabra: “Permanecer”. Estar firmes no es un esfuerzo intermitente, sino una decisión diaria de mantener nuestra vida ligada a la presencia de Jesús. Poseer claridad de espíritu nos permite entender que la única forma de no ser sorprendidos es habitando continuamente en Su Palabra. El dominio propio se manifiesta aquí como la disciplina de no permitir que nada nos arranque de nuestra comunión con el Padre.
Estar alerta ante las distracciones del mundo es lo que nos asegura que, cuando el Señor se manifieste, nuestra reacción será de alegría y no de vergüenza. La sensatez espiritual nos enseña que el tiempo de prepararse es ahora, no cuando los eventos finales se desaten. Hoy, el Señor te invita a revisar tu nivel de intimidad con Él. ¿Estás habitando en Su presencia o solo lo visitas en momentos de crisis? Ser constantes en la oración y en la lectura bíblica es lo que afirma nuestros pies sobre la Roca.
Al mantenernos en Él, desarrollamos un equilibrio emocional que nos protege de los vaivenes de este siglo. Que tu vida sea un testimonio de permanencia fiel, sabiendo que la confianza que cultivas hoy en lo secreto será tu mayor tesoro en el día de Su gloria. Permanece firme, permanece atento y permite que Su amor sea el ancla que guarde tu corazón de todo alejamiento espiritual.