1 Tesalonicenses 5:18 “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”.
Por: Pst. David Agustín Pérez Vera
Amados hermanos y amigos, tengamos presente que la gratitud es un principio esencial en la vida cristiana. Agradecer no depende de nuestras circunstancias, sino de nuestra conciencia de la bondad y fidelidad al Eterno y Soberano Dios. Dar gracias en todo, como enseña la Escritura, nos permite reconocer que cada situación, buena o difícil, tiene un propósito en el plan divino.
En la vida cotidiana, es fácil enfocarnos en problemas, pérdidas o frustraciones, olvidando las bendiciones visibles e invisibles que recibimos cada día. La gratitud nos cambia la perspectiva, nos hace valorar lo que tenemos y confiar en que Dios actúa a nuestro favor, incluso cuando no comprendemos sus caminos.
La gratitud activa también transforma nuestras relaciones. Una persona agradecida genera paz, armonía y alegría a su alrededor. Nos ayuda a ser más comprensivos, pacientes y serviciales, reconoce la dependencia hacia el Eterno, reforzando la humildad y la fe. A pocas horas de celebrar la Navidad, tenemos hoy un momento ideal para reflexionar sobre todas las bendiciones recibidas, recordando que el mayor regalo para nuestras vidas es Jesús de Nazaret, el Cristo el Ungido de Dios quien nos trajo salvación, esperanza y amor eterno.
Practicar la gratitud diariamente también fortalece nuestro corazón y nos protege de la insatisfacción, envidia y resentimiento. Nos enseña a enfocarnos en lo que podemos dar y compartir, más que en lo que nos falta. Cuando agradecemos, nuestra relación con el Eterno Padre por medio de nuestro Señor Jesucristo se profundiza, y nuestra vida se llena de paz y gozo verdadero. Que nuestras palabras hoy sean para decirle a nuestro Padre Celestial, gracias por tus bendiciones visibles e invisibles. Gracias por tu amor y porque podemos compartir el gozo de la Salvación con los demás. Shalom.