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Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Por: Xavier Yánez Cando

El apóstol Pablo nos hace un llamado claro: no conformarse a este siglo, conformarse es adaptarse sin resistencia, es perder la identidad para encajar. Una iglesia firme y constante, no adopta valores contrarios al evangelio, no diluye la verdad para agradar y no cambia su mensaje para ser aceptada.

Nuestra identidad no está en la cultura del momento, sino en Jesucristo, quien es el mismo ayer, hoy y por los siglos. La transformación que Pablo menciona no es externa, es interna: renovación del entendimiento, una iglesia Cristo-céntrica renueva su mente cuando estudia la Palabra con profundidad, filtra todo pensamiento a la luz de Cristo y permite que el Espíritu Santo moldee su manera de pensar.

La firmeza no se logra con estrategias humanas, sino con una mente alineada al pensamiento de Cristo. Cuando la mente es renovada, la iglesia puede comprobar cuál es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta. Una iglesia constante busca agradar a Dios, antes que a los hombres, permanece fiel aun cuando hay presión y confía en que la voluntad de Dios siempre es mejor.

La estabilidad espiritual nace cuando sabemos quiénes somos en Cristo y hacia dónde nos guía Él. Una iglesia firme no es la que más crece en número, sino la que más se parece a Cristo.

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