Hechos 4.12 “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”.
Por: Xavier Yánez Cando
En un mundo que promueve muchas opciones espirituales, este versículo declara una verdad absoluta: Solo en un nombre hay salvación. El apóstol Pedro proclama con valentía que la salvación no está en filosofías, religiones ni esfuerzos humanos. Está únicamente en Jesucristo.
Una iglesia firme y constante no diluye el mensaje, no negocia la verdad y no mezcla el evangelio con ideologías humanas, su identidad es clara: Cristo es el centro. Pedro declaró estas palabras frente a autoridades que podían castigarlo. Sin embargo, su convicción era mayor que su temor, una iglesia Cristo-céntrica proclama a Cristo con valentía, permanece constante aún bajo presión y prefiere obedecer a Dios antes que agradar a los hombres.
La firmeza no nace de la popularidad, sino de la certeza de que Cristo es el único Salvador. El nombre de Jesús representa redención, perdón, restauración y vida eterna.
Cuando una iglesia pierde el enfoque en ese Nombre, pierde su esencia. Pero cuando Cristo es exaltado, la iglesia permanece sólida, constante y llena de propósito. Nuestra identidad no está en programas, estructuras o títulos; está en el nombre de Jesús que está sobre todo nombre.