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Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.

Por: Xavier Yánez Cando

En este versículo, Jesús hace una de las declaraciones más claras y profundas de toda la Escritura. Él no dice “yo muestro el camino” ni “yo enseño la verdad”, sino que afirma: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Esto nos recuerda que la fe cristiana no se basa en una filosofía o religión, sino en una persona: Jesucristo.

Para una iglesia firme y constante, esta verdad es fundamental: Cristo debe ser el centro de nuestra identidad, nuestra fe y nuestra misión. Jesús es el camino hacia el Padre. Esto significa que nuestra relación con Dios no se construye por obras humanas, tradiciones o esfuerzos propios, sino por medio de Cristo.

Una iglesia Cristo-céntrica dirige a las personas hacia Jesús, enseña la salvación por medio de Él y vive conforme a su ejemplo. Cuando Cristo es el camino, la iglesia sabe hacia dónde caminar. Jesús también declara ser la verdad. En un mundo lleno de confusión y relativismo, la iglesia está llamada a permanecer firme en la verdad del evangelio, una iglesia constante predica la Palabra de Dios con fidelidad, mantiene la sana doctrina y no compromete la verdad para agradar al mundo.

La verdad que sostiene a la iglesia es Cristo mismo. Hoy recordemos que nuestra identidad como iglesia está completamente en Cristo, Él es el camino que seguimos, la verdad que proclamamos y la vida que vivimos, que seamos una iglesia firme, constante y profundamente Cristo-céntrica, guiando a otros a conocer a Jesús, el único que conduce al Padre.

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