1 Corintios 3:11 “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo”.
Por: Xavier Yánez Cando
El apóstol Pablo, al escribir a la iglesia en Corinto, les recuerda una verdad esencial: el fundamento de la iglesia es Jesucristo. En ocasiones, las personas pueden enfocarse en líderes, tradiciones o métodos, pero Pablo deja claro que nadie puede colocar otro fundamento diferente al que ya está establecido: Cristo.
Una iglesia firme y constante es aquella que reconoce que su origen, su identidad y su propósito están completamente en Jesús. En toda construcción, el fundamento determina la estabilidad del edificio. Si el fundamento es débil, toda la estructura corre peligro. Pero cuando el fundamento es sólido, la edificación permanece firme.
Una iglesia Cristo-céntrica reconoce a Cristo como su base espiritual, predica el evangelio centrado en Jesús y vive dependiendo de su gracia y su poder. Cuando Cristo es el fundamento, la iglesia no se derrumba ante las dificultades. La iglesia no debe construir su identidad en modas, estrategias humanas o personalidades. Su identidad debe estar anclada en Cristo.
Una iglesia constante mantiene su fe en la obra redentora de Jesús, permanece fiel a la enseñanza bíblica y busca glorificar a Cristo en todo lo que hace. Cristo no solo es el inicio de la iglesia, sino también su dirección y propósito. Hoy recordemos que Cristo es el único fundamento verdadero. Nada puede reemplazar su lugar en la iglesia.