Proverbios 3:27-28 “No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo. No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve, y mañana te daré”.
Por: Nelly Jácome de Pérez
La lectura bíblica de hoy resalta la importancia de la generosidad, la responsabilidad y el cumplimiento oportuno de las obligaciones hacia los demás. Nos sirve de guía sobre cómo relacionarnos con nuestro prójimo, fomentando la prontitud y la integridad en nuestros tratos. Nos llama a vivir vidas marcadas por la bondad, la equidad y la prontitud, reflejando el carácter de generosidad y justicia de Dios.
Esta instrucción refleja el deseo de Dios de que su pueblo viva con justicia, compasión y honrando las relaciones con quienes les rodean. Este pasaje ofrece un recordatorio de la responsabilidad ética que tenemos hacia los demás, especialmente al ayudar a los necesitados y cumplir con nuestras obligaciones. Santiago reitera este principio en el Capítulo 4:17 “Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”. Parafraseando “que saber lo que es correcto hacer y no actuar en consecuencia es pecado”. Esto subraya la gravedad de negar el bien cuando está en nuestras manos el ayudar a los demás.
Para los creyentes de hoy, se nos invita a reflexionar sobre cómo respondemos a las necesidades de los demás. Cuando tenemos la posibilidad de ayudar, ya sea económica, emocional, espiritual o físicamente, estamos llamados a actuar sin demora. Aplicando a nuestras vidas, este pasaje nos anima a vivir con generosidad y responsabilidad, cumpliendo nuestras obligaciones hacia los demás y reflejando la compasión y la justicia de Dios. Nos recuerda que ignorar las oportunidades de ayudar a quienes lo necesitan, o retrasar la asistencia cuando podemos ofrecerla, no está en consonancia con la voluntad de Dios.
A los ojos de Dios, HACER el bien es más importante que tener la intención de hacerlo. Esta tendencia humana a ser moralmente perezosos y egoístas desagrada a nuestro Padre Celestial porque no es Su tendencia. Salmos 46:1: «Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia». Hacer esperar a alguien hasta mañana por nuestra ayuda cuando la necesita hoy es una falta de consideración hacia su aflicción. Escuchemos el consejo de nuestro Padre Celestial y sigamos Su ejemplo de prontitud, Amén.