Efesios 2:10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.
Por: Nelly Jácome de Pérez
Muchos sistemas de creencias se basan en la mentalidad de “las buenas obras”; si realizamos suficientes acciones buenas, Dios nos dejará entrar al cielo. El cristianismo es todo lo contrario. Dice que nunca seremos lo suficientemente buenos. De hecho, merecemos pasar la eternidad separados de Dios para siempre. Sin embargo, Jesús — quien es el Hijo perfecto de Dios — dio Su vida por nosotras, recibiendo nuestro castigo. Al hacer esto, Él pagó nuestro camino al cielo (Juan 14:6, Romanos 6:23).
No somos salvos por nuestras buenas obras. Pero sí somos salvos para hacer buenas obras, aquellas que Dios planeó hace mucho tiempo para tener en nuestras listas de tareas diarias. En el griego original, la palabra “buenas” en Efesios 2:10 es “agathos”. Significa “intrínsecamente amable” – una bondad verdadera que emana de Dios y está empoderada por Él. No hacemos estas buenas obras por nuestras propias fuerzas. Por lo contrario, las hacemos por medio de la fuerza del Señor.
Es la bondad de Dios, que gana a otros para Él. Y nuestra amabilidad al hacer buenas obras puede ganar a otros también. Hoy estemos abiertos a cómo Dios pueda impulsar nuestra amabilidad y pongamos en práctica algunas de las buenas obras que Él dispuso de antemano. Solo recuerda que las buenas obras no son nuestra entrada al cielo… son nuestras órdenes de avanzar aquí en la tierra.
Dios nos ha creado como nuevas criaturas para que podamos caminar con Él y dar fruto (Juan 15:5). Estamos diseñados para buenas obras—hacer lo que agrada a Dios—en lugar de vivir de acuerdo con nuestra vieja naturaleza perdida. Es importante que los creyentes cumplan el diseño de Dios, ya que hemos sido creados para buenas obras. Padre Celestial, deseo que mi amabilidad hacia otros venga de Ti y sea fortalecido por Tu Espíritu Santo. Haz que mi conducta haga evidente el Evangelio, señalando a otros hacia la salvación eterna. En el Nombre de Jesús, Amén.