Amós 3:3 “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?”.
Por: Nelly Jácome de Pérez
Durante el tiempo del ministerio de Amós, prevalecía una hostilidad hacia los profetas que proclamaban mensajes contundentes contra el rey y las instituciones religiosas. Por lo tanto, Amós se vio obligado a defender y validar su papel como profeta, ya que la gente lo detestaba. Utilizó preguntas retóricas para explicar que cuando se observa una acción y un resultado, es porque algo lo provocó y causó ese resultado. En este contexto, planteó la pregunta: “¿Pueden dos caminar juntos sin estar de acuerdo adónde van?” La respuesta es obvia: no. Amós quería que comprendieran que no podían caminar con Dios si no estaban de acuerdo con Él; no podían persistir en sus iniquidades y pretender caminar con Dios.
Este versículo, sobre todo, constituye una advertencia para el pueblo de Dios. El deseo de Dios es que su pueblo camine en unidad y armonía, obedeciendo sus mandamientos y haciendo su voluntad. Jesús oró por la unidad de sus discípulos, pidiendo que todos fueran uno, así como el Padre y Él lo son (Juan 17:21).
Para crecer espiritualmente necesitamos alinearnos con los preceptos del Señor. Cuando andamos con Dios, vivimos en armonía con Él. Así, otras personas que están también de acuerdo con Él – nuestros hermanos en Cristo – estarán a nuestro lado y todos avanzaremos en fe y en verdad. Es un orden establecido que nos trae paz para con Dios y los hombres.
Dios anhela que todos sus hijos lleguen a un acuerdo con respecto al señorío de Cristo. Si se ha aceptado a Cristo como el Señor y Salvador, no es para llevar una vida según los propios deseos, sino para caminar junto con Él bajo su liderazgo, vivir de acuerdo con la manera de Dios y cumplir sus propósitos. Emulemos la perfecta unidad, manifestada por nuestro Maestro, que en obediencia al Padre Celestial, obedeció y se sujetó a cumplir su voluntad, para que el plan perfecto trazado, salvara a la humanidad de una eterna condenación. Vivimos porque Él vive, amén.