Estamos Ubicados en:
Ximena 421 y Padre Solano,
info@pibguayaquil.com
Fono: +593 98 901 0216
Berajot
berajot@pibguayaquil.com
Fono: +593 98 901 0216

Colosenses 4:2 “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias”.

Por: Ericka Herrera de Avendaño

Hemos reflexionado sobre la importancia de velar ante el peligro, y hoy la Palabra nos enseña cómo hacerlo: a través de la oración. No puede existir un cristiano verdaderamente firme sin una vida de oración. La firmeza y la constancia se alimentan en la intimidad con Dios. Pablo utiliza la palabra “perseverad”, que implica una dedicación terca y continua. La oración no es algo que hacemos cuando lo sentimos, sino una disciplina que se vuelve tan necesaria como el aire que respiramos.

Lo interesante es que el apóstol vincula la vigilancia con la “acción de gracias”. ¿Por qué? Porque una mente agradecida es una mente sobria. La queja nos embriaga de amargura y nos ciega ante la bondad de Dios, haciéndonos vulnerables. En cambio, la gratitud nos mantiene despiertos, conscientes de lo que Dios ya ha hecho y expectantes de lo que hará.

El cristiano pone en acción su guardia espiritual, cuando dobla sus rodillas delante de Dios. Cuando oramos, estamos velando no solo por nuestras vidas y familias, sino por nuestra congregación, nuestro pastor, nuestra nación y las necesidades de nuestros hermanos. Una iglesia que duerme es una iglesia que no ora. Una iglesia que vela, es una iglesia que intercede. Hoy, toma un tiempo específico no solo para pedir, sino para vigilar en oración, observando las necesidades a tu alrededor y agradeciendo a Dios por Su soberanía. Esa es la marca de un creyente despierto.

Usamos cookies para una mejor experiencia de usuario.