Efesios 4:15 “Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo enaquel que es la cabeza, esto es, Cristo.”
Por: Xavier Yánez Cando
El apóstol Pablo en el libro de Efesios nos presenta un equilibrio poderoso: verdad y amor, la iglesia no puede sacrificar la verdad para agradar, ni usar la verdad sin amor para herir. Una iglesia firme y constante defiende la sana doctrina, proclama el evangelio sin distorsión, corrige con mansedumbre y ama incluso cuando confronta.
Nuestra identidad Cristo-céntrica se refleja cuando hablamos como Cristo habló: lleno de gracia y verdad. El llamado no es a un crecimiento parcial, sino integral, es decir crecer: espiritualmente, en carácter, en unidad y en servicio.
Una iglesia que está centrada en Cristo no se estanca, está en constante maduración. No vive de experiencias pasadas, sino que avanza hacia una relación más profunda con Él. La firmeza no significa inmovilidad; significa estabilidad mientras crecemos.
Ser firmes no significa ser rígidos; significa estar fundamentados en Cristo.
Ser constantes implica perseverar en la verdad y en el amor aun cuando sea difícil, nuestra identidad no está en tendencias, estructuras o popularidad, sino en Cristo como centro absoluto.
¿Es Cristo realmente la cabeza de nuestra iglesia y de nuestra vida?. Si permanecemos unidos a Cristo, seremos una iglesia firme, constante y madura, con una identidad claramente Cristo-céntrica.