Filipenses 1:6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
Por: Daniel Mora Jiménez
En la Epístola a los Filipenses 1:6 encontramos una promesa poderosa: “El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”. Este versículo nos asegura que el propósito de Dios en nuestra vida no es un proyecto inconcluso. Él es el autor de nuestra transformación y también su consumador. Aunque a veces sintamos que avanzamos lentamente, Dios está obrando de manera constante, guiando cada proceso hacia el cumplimiento de Su plan perfecto.
Dios cumple Su propósito mediante procesos que forman nuestro carácter, tal como lo señala Romanos 8:28, todas las cosas cooperan para bien de los que aman a Dios y son llamados conforme a Su propósito. Esto incluye tanto las alegrías como las pruebas. Nada es accidental en la vida del creyente; cada experiencia es una herramienta en las manos del Señor para moldearnos y dirigirnos hacia el destino que Él ha determinado.
Además, el cumplimiento del propósito divino está ligado a nuestra transformación interior. Segunda Epístola a los Corintios 3:18 nos recuerda que somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen del Señor. Dios no solo cambia nuestras circunstancias; cambia nuestro corazón. A través del Espíritu Santo, Él trabaja en nosotros, renovando nuestra mente y fortaleciendo nuestra fe, para que reflejemos cada vez más el carácter de Cristo.Finalmente, podemos descansar en la fidelidad de Dios. Así como declara 1Tesalonicenses 5:24: “Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.” Nuestro futuro no depende únicamente de nuestra capacidad, sino de Su constancia y poder. Cuando confiamos en Él, entendemos que cada etapa tiene sentido y que el propósito que comenzó en nosotros será completado. Dios no abandona Su obra; Él la lleva hasta su glorioso cumplimiento.