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Gálatas 5:22-23: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”

Escrito Por: Jackson Villalobos Duarte

En el mundo, dentro del impacto social que genera una persona, existen tres factores llamados: primera impresión, presencia e imagen; en la sociedad esto define y da una opinión o juicio acerca de cómo se comporta o como es la personalidad del ser humano y de acuerdo con la opinión o juicio mental hecha de una persona hacia otra, es el trato que se le da.

El mundo tendrá primeras impresiones, presencia e imagen, pero los cristianos tenemos algo distinto a eso y lo llamamos “testimonio cristiano”; a diferencia de los tres factores antes citados, que se pueden alterar dando una buena primera intención, tener una buena presencia e imagen, pero cometer acciones pecaminosas a escondidas y soslayar este estado, porque las personas tienen una buena opinión de nosotros.  

El testimonio cristiano es distinto, es aquel que se mantiene de manera genuina, honesta e íntegra, ya que nuestro testimonio no solo es para los hombres, sino también para Dios que nos ve en todo tiempo y en todo lugar (Salmos 33:13-15). Nuestro testimonio es el resultado de nuestra relación con Dios y de lo que hay en nuestro corazón y dependiendo de esto, daremos el fruto del Espíritu Santo, expresado en Gálatas 5:22-23 que son: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza;”, estos son valores y actitudes que encontramos en el testimonio cristiano, testimonio que agrada y glorifica a Dios, y trae paz y bendición a nuestras vidas (Deuteronomio 4:40).

Al mantener un testimonio limpio ante Dios y los hombres, como resultado de que Cristo mora en nuestras vidas, entonces estamos listos para hacer su voluntad y su voluntad es que obremos de buena manera, que nos apartemos de las cosas de este mundo siguiendo un testimonio integro y renovándonos conforme a la Palabra de Dios (Romanos 12:2); así no seremos avergonzados por las personas al momento de decir que somos cristianos y tal vez nos encuentren ejerciendo un testimonio carnal. Seamos genuinos en nuestro amor y devoción hacia Dios. Demos ejemplo del cambio que Cristo hizo en nuestras vidas (1 Timoteo 1:16); procuremos presentarnos con un testimonio agradable ante los ojos de Dios, un testimonio honesto, genuino e íntegro (2 Timoteo 2:15).

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