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Gálatas 6:6 El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye. 

Por: Walter Encalada Pazmiño 

Somos discípulos de Jesús, en Él buscamos la dirección y la provisión del Padre, en nuestras oraciones es prioritario, Dios tiene pleno conocimiento para dirigir nuestros caminos, no solo en las decisiones diarias sino en nuestras decisiones cruciales; así como en nuestras preocupaciones diarias, sabiendo que ningún aspecto de nuestra vida debe estar al margen del conocimiento de nuestro sabio y amoroso Padre Celestial. Cuando aprendemos a buscar a Dios en cualquier circunstancia, le damos el lugar que les corresponde como Salvador y Señor de nuestras vidas.

¿En la cotidianidad de nuestra vida, a Dios no se le invita?, en hogares sin Cristo pudiera ser aceptable, pero en aquellas familias que conocen a Cristo como Señor y Salvador, buscar su dirección y provisión diaria debe ser prioritario en sus vidas, no podemos relegar a nuestro Dios. No hay ningún aspecto de nuestra vida que no le concierna y que tenga derecho a gobernar. La voluntad de Dios es el principio por el cual debemos vivir cada día, no podemos vivir en forma independiente alejados de Dios,  en nuestras vidas debe estar siempre la presencia de Dios, para dirigir muestro diario vivir. 

En nuestro Padre Celestial podemos descansar plenamente, con seguridad sabiendo que Él nos guarda cada día, de igual manera podemos referirnos así en la vida de todos los discípulos de Cristo, o en el lugar que Dios nos ha puesto siempre estaremos pendientes de los nuevos convertidos, de los nuevos discípulos para guiarlos y ayudarlos en cualquier necesidad recordando que la Iglesia es un solo cuerpo.

Hemos hablado a lo largo de este estudio del discipulado de un seguidor que cumple las enseñanzas de Jesús, el mandato de Jesús es claro en Mateo 28:19-20, Él dice: “Por tanto id y haced discípulos”, eso implica a todos los que le siguen, utilicen sus dones y talentos para ayudar a otros, para que crezcan a la semejanza de Cristo. Hermanos la vida cristiana, el discipulado, es un llamado “Lucas 9:23-24 Y decía a todos: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo tome su cruz cada día y sígame, porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mi este la salvará”.     

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