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Hebreos 10:14 “porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”.

Por: Nelly Jácome de Pérez 

Cuando ponemos nuestra mirada en Jesús, nos hace profundamente conscientes de nuestra pecaminosidad y nuestra indignidad. La palabra «ofrenda» se refiere a la muerte de Cristo, la ofrenda de su propio cuerpo en la cruz. Esto se puede ver en Hebreos 10:14 «En esta voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre». El que realiza la perfección es Jesucristo. Él ha perfeccionado a un grupo de personas mediante su sacrificio por los pecados. 

Este perfeccionamiento se considera consumado, terminado y completado. Está hecho “para siempre”. Cristo ha santificado plenamente a los que ahora están siendo santificados, los hijos de Dios, los que hemos creído en Jesús para salvación. 

Debemos alejarnos de nuestras imperfecciones hacia una mayor santidad, por la fe en Jesucristo y con la guía del Espíritu Santo que nos redarguye de todo pecado. Podemos tener la seguridad de que somos perfectos y completos a los ojos de tu Padre Celestial, no porque seamos perfectos ahora, sino que estamos siendo santificados, hechos santos, por la fe en las promesas de Dios, lo que hace que nos alejemos de nuestra imperfección persistente, hacia una mayor santidad (Hebreos 10:32-35).

Podemos encontrar consuelo y seguridad en saber que, si somos hijos de Dios porque hemos creído en Cristo Jesús, Él nos ha hecho perfectos para siempre. Como hijos de Dios somos llamados a vivir una vida santa, piadosa y alineados a su perfecta voluntad, Amén.

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