Hebreos 11:1 “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.
Por: Pst. David Agustín Pérez Vera
La fe es el fundamento de la vida cristiana. Es creer en lo que el Eterno ha prometido, incluso cuando las circunstancias no lo muestran. La Palabra de Dios nos recuerda que la fe nos da seguridad y nos guía en medio de la incertidumbre. No se trata de un sentimiento pasajero, sino de una convicción profunda que influye en nuestras decisiones, actitudes y acciones.
En la actualidad, muchas personas luchan con dudas y temores. La fe nos llama a confiar y depositarnos en el Eterno a pesar de los problemas familiares, laborales, económicos o de salud. El patriarca Abraham es un ejemplo claro, obedeció y esperó la promesa del Eterno durante años, confiando en su fidelidad. Su historia nos enseña que la fe requiere paciencia, perseverancia y entrega total.
La fe activa también transforma nuestra vida cotidiana. Nos hace tomar decisiones justas, actuar con integridad y servir a otros con amor. No podemos limitar la fe a palabras o pensamientos, debe manifestarse en obras concretas. Cuando vivimos con fe, reflejamos la confianza en el Eterno, y esa confianza inspira a quienes nos rodean.
Es necesario recordar amados hermanos y amigos que, la fe nos conecta con la esperanza y la paz que solo el Eterno puede dar. Nos ayuda a superar la ansiedad, el miedo y la frustración, porque confiamos en su poder y plan perfecto para con cada uno de nosotros. Las vísperas de la Navidad nos recuerda que la fe se demuestra creyendo en lo invisible, un niño nacido en Belén cambió la historia del mundo y nos abrió la puerta a la salvación. ¡¡¡Gloria a Dios por ese regalo maravilloso que un día llegó a este mundo!!!. Hoy juntos podemos decir, Señor, fortalece nuestra fe y ayúdanos a confiar plenamente en tu plan perfecto. Que nuestra vida refleje seguridad y convicción en tu Santa Palabra, y que podamos con tu Gracia y Favor guiar a otros a seguirte. Shalom.