Hechos 4:12 “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.
Por: Nelly Jácome de Pérez
No todos los caminos conducen a Dios, sólo hay un camino y es Cristo mismo, porque Él con su sangre pagó el precio de nuestra redención, pagó la deuda que nos mantenía cautivos al pecado y a la muerte eterna.
Jesús no dijo sé dónde está el camino, sino que declaró: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6), y esta verdad fue anunciada con mucha anticipación por los profetas (Isaías 53), y ahora nos corresponde a todos los que creemos, anunciar este mensaje para que todo el que crea sea pasado de la oscuridad a la luz admirable, (Marcos 16:15).
El mensaje del evangelio enfatiza este hecho, porque solamente a través de la fe en Cristo es que cada persona puede alcanzar la vida eterna. Hoy en día el hombre necesita seguir escuchando esta verdad, porque muchos viven engañados que sus buenas obras o su religión es suficiente para salvarlos, pero como lo dijo Pedro, en ninguno otro hay salvación, solamente en Cristo.
Anunciamos el nombre de Jesús, lo que hizo en nuestra vida y lo que hará en la vida de todos los que reciben el mensaje de salvación. Sólo el nombre de Jesús, pues declara la escritura que “Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.” y también que: “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” (Romanos 10:11,13).
Esta es nuestra confianza, que si está escrito en su Palabra, se cumplirá en cada corazón que escuche atentamente este mensaje y crea en Jesús, pero ¿Cómo creerán si no les anunciamos, si no les enseñamos esta verdad, si no le mostramos que Cristo vive en nosotros?. Esta precisamente es nuestra misión fundamental en la vida, predicar el nombre de Jesús, Amén.