IGLESIA, ESTAD FIRMES Y CONSTANTES EN EL SERVICIO A DIOS. 1 Samuel 12:24 “Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros”.
Por: Nelly Jácome de Pérez
Cuando el versículo nos dice que debemos temer a Dios, no se refiere a un miedo paralizante o aterrorizante, sino a una reverencia asombrada y un respeto profundo que reconoce la majestad, santidad y autoridad de Dios. Temer a Dios con todo nuestro corazón, significa tener su presencia y guía presentes en todos los aspectos de nuestra vida y tomar decisiones que estén acordes con Su santa voluntad. Este llamado a temer y servir a Dios sigue siendo un pilar inamovible para todo creyente que desea caminar en fidelidad, sin importar la época o las circunstancias, que puedan presentarse en nuestro día a día.
Samuel no solo pide temor, sino un servicio que sea «de verdad» y «con todo el corazón». Esto descarta cualquier religiosidad superficial o hipócrita. Servir a Dios implica poner en práctica su voluntad en cada área de la vida: en el trabajo, la familia, las finanzas y las relaciones. Es un servicio que nace del agradecimiento por lo que Dios ya ha hecho, no un intento de ganar su favor por obras humanas.
Como hijos de Dios estamos llamados a servir a Dios, con todo nuestro ser. Esto significa, que no debemos darle solo una parte de nuestras vidas, sino que debemos dedicarle nuestra integridad y nuestros esfuerzos de una forma total. Dios no solo desea nuestra adoración y alabanza, sino que quiere que seamos sus manos y su voz en la tierra, trabajando para hacer realidad su plan en nuestra vida y en el mundo, como embajadores de su gracia.
Padre Celestial, es necesario de nuestra responsabilidad como cristianos de temerte y servirte, y de esta manera profundizar nuestra fe y llevar una vida comprometida con los valores de tu reino. Te pedimos que tu gracia sobre abunde en nuestras vidas, en el nombre de Cristo Jesús, Amén.