Jeremías 1:5 Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré, te puse por profeta a las naciones.
Por: Daniel Mora Jiménez
En los días anteriores hemos visto que Dios tiene un propósito en todas las cosas que hace y cada uno de ellos se cumplen en su perfección, no solo porque Él las hace sino porque Él también las sustenta y las sostiene. A la vez, cuando hablamos del propósito de Dios en el hombre, no solo debemos verlo en una perspectiva macro, es decir, que Dios ha determinado un propósito en el hombre de manera general, pues en el texto central vemos que Dios está dando sentido y razón de ser en la vida del profeta Jeremías pues le dice: “antes de formarte te conocí” y “antes que nacieras te consagré por profeta”. Es decir que Dios no solo le da propósitos generales al hombre, sino que también ha planeado y desarrolla un plan específico con cada uno de nosotros.
En este punto cabe resaltar uno de los atributos de Dios, como lo es su Omnisciencia, siendo aquella perfección divina por la que Dios conoce todas las cosas, tanto lo pasado como lo presente y lo futuro. En los seres humanos los hechos se producen en una sucesión dentro del tiempo, por eso el conocimiento aumenta en función del paso del tiempo, pero con Dios no existe una sucesión de tiempo, sino que todo se produce en un eterno presente, de ahí entendemos que Dios no puede adquirir mayor o progresivo conocimiento, sino que Él lo conoce todo. Siendo esto así, la vida del hombre está pasando o sucediendo delante de Dios y con ello su plan para con cada uno, es así como Dios ha diseñado un propósito para con cada uno de nosotros. Para Jeremías Dios tenía el propósito de que fuera un profeta para las naciones, así mismo Pablo menciona que Dios lo había llamado al Apostolado desde el vientre de su madre; el libro de Exódo nos muestra el propósito de Dios en la vida de Moisés, el ser un libertador para el pueblo de Israel.
En resumen, Dios conoce todas las cosas y con ello ha preparado un propósito eterno no solo de forma general sino también específica, es decir, Dios tiene un propósito en tu vida, cada momento o suceso en tu vida no es una casualidad, es el plan de Dios obrando en ti ¿Recuerdas el día que conociste de Dios o que alguien te predicó el evangelio?, pues Dios ya había separado ese día para que te encuentres con Él, pero eso no es todo, porque ahora está obrando en tu vida a fin de llevarte a la meta del supremo llamamiento. Pero también hay personajes que conociendo el propósito de Dios en sus vidas intentan huir yendo en la voluntad imperfecta a la de Dios, tenemos ejemplo en Jonás, o el pueblo de Israel que teniendo una ruta fija clara a Canaán por causa de sus pecados el camino fue tan largo que muchos murieron en el tramo y no llegaron al reposo.
Al final, ¿qué deseas en tu vida? ¿quieres vivir en la voluntad perfecta de Dios? o ¿quieres vivir en padecimientos y tristezas por causa alejarte del propósito de Dios? No luchemos en contra del diseño de Dios, Él te ha creado para un propósito eterno y te ha dotado de toda capacidad para cumplirlo, solo obedece su palabra y fortalécete en el Señor, sé firme y constante.