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Juan 1:47 “Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.”

Por: José Vaquero Aragundi.

Cuando Natanael vio por primera vez a Jesús, el Maestro lo describe como un israelita sin engaño, es decir, una persona que no solo es sincera, sino además transparente y sin doblez en su corazón.

Estas palabras de Jesús nos enseñan que él conoce todo lo que hay en nuestro interior, mucho más allá de lo que el hombre aparenta ser. El Señor no se deja llevar por lo que se ve externamente, Él conoce todo lo que hay en el corazón del hombre.

Aunque Natanael como todo hombre no era perfecto, sin embargo, era auténtico en su forma de vivir. De la misma manera, Dios sabe que no somos totalmente impecables, pero exige que seamos verdaderos delante de Dios y los hombres, que seamos sin máscaras, hipocresía o falsedad.

Queridos hermanos, ser una persona “sin engaño” no significa que jamás nos equivoquemos, significa que vivamos con un corazón humilde y dispuesto a ser corregido y guiado por su Palabra de Dios que es la única verdad.

Preguntémonos mis hermanos: ¿Somos sinceros con los demás y sobre todo con Dios? ¿Vivimos sin fingimientos como Natanael?. Debemos rogar al Señor que nos ayude a ser siempre íntegros y sinceros, y a reflejar a Cristo en nuestras vidas, palabras y acciones.

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