Lamentaciones 3:22-23 “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad”.
Por: Pst. David Agustín Pérez Vera
El fin de año es un momento perfecto para reflexionar sobre nuestra relación con Dios y renovar nuestro compromiso con Él. Cada día que vivimos es un regalo de su misericordia, y al mirar atrás, podemos reconocer su fidelidad en medio de alegrías, desafíos y aprendizajes. Renovar nuestro compromiso significa evaluar cómo hemos vivido, pedir perdón por errores y decidir seguir más cerca de Él.
Amados hermanos y amigos, la misericordia del Eterno y Soberano Dios nos recuerda que aunque hayamos fallado, siempre hay oportunidad de comenzar de nuevo. Su fidelidad no depende de nuestras circunstancias, sino de su Amor eterno, constante y permanente. Cada año que termina es una oportunidad para agradecer, perdonar, restaurar relaciones y fortalecer nuestra fe.
Renovar el compromiso con el Eterno implica acciones concretas, oración diaria, lectura y estudio de las Sagradas Escrituras, servicio al prójimo y vida coherente con su Palabra. También significa evaluar prioridades, ajustando tiempo y recursos para lo que realmente tiene valor eterno. La reflexión de este día en especial nos ayuda a no repetir errores y a vivir de manera más intencional, alineando nuestras decisiones con el propósito divino.
A vísperas de comenzar un nuevo año, podemos confiar plena y totalmente en que el Eterno seguirá guiando nuestros pasos, renovando nuestras fuerzas y llenándonos de esperanza, por medio de Su Espíritu Santo. Su misericordia es constante y nos permite iniciar cada día con confianza, fe y disposición para vivir plenamente según su voluntad.
Debemos de reflexionar sobre aquellas áreas donde necesitamos arrepentimiento y renovación de actitudes. Y solo el Eterno y Soberano Dios puede darnos la capacidad y las fuerzas necesarias para poder en esta transición de año, proyectarnos a ser esos discípulos que Él demanda que seamos.
Por cada día de este año, en el nombre del Señor Jesucristo digámosle a nuestro Padre Celestial, gracias por Tu fidelidad, abrazo, sustento, sostén, protección, alimentación, amor y misericordia. Por todo esto y muchas cosas más que haz hecho, haces y harás en nuestras vidas, hoy renovamos nuestro compromiso contigo Dios Eterno para este nuevo año. Ayúdanos a vivir con fe, obediencia, firmeza y amor, reflejando Tu gloria en todo lo que hagamos. Shalom.