Mateo 10:38 “Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.”
Por: José Vaquero Aragundi.
En el juicio de Policarpo de Esmirna en el 155 D.C. El magistrado romano amenazó con quemar vivo al anciano Policarpo quien le contestó, diciendo: “Ahora me amenazas con el fuego, que habrá de arder por una hora, y pronto se apagará. Pero no conoces el fuego del juicio futuro de Dios que está preparado y reservado para castigo y tormento eterno de los malvados. Pero ¿Por qué ahora te detienes? Trae el fuego”.
Las palabras de Cristo recopiladas en Mateo 10:38 es un llamado a la reflexión sobre lo que significa seguir a Cristo de forma verdadera. Aquí, el Señor nos exige un compromiso total y profundo, que va mucho más allá de meras palabras y buenas intenciones.
Hermanos, tomar nuestra propia cruz es el sacrificio de nuestra comodidad personal, es negarnos a nosotros mismos (lo que incluye nuestros deseos carnales y aún proyectos personales), y aún dar nuestra vida por nuestro Señor si llegara el caso en el camino a convertirnos en verdaderos discípulos.
Ir en pos de Cristo consiste en una entrega total de nuestra voluntad, es estar dispuestos a ir más allá de nuestra zona de confort, para ser transformados y ser fieles testigos, aunque eso implique renunciar a todo (aun a nuestras vidas). Es lo que hizo Policarpo de Esmirna discípulo del apóstol Juan; es lo que hicieron Pablo, Pedro, Esteban, etc.
Meditemos: ¿Estamos dispuestos a tomar nuestra cruz y seguir los pasos de Jesús, sin importar lo que nos cueste? Solo si lo hacemos, podremos tener la verdadera experiencia de ser fieles discípulos de Cristo que aman su venida.