Estamos Ubicados en:
Ximena 421 y Padre Solano,
info@pibguayaquil.com
Fono: +593 98 901 0216
Berajot
berajot@pibguayaquil.com
Fono: +593 98 901 0216

Mateo 13:23 “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.”

Por: José Vaquero Aragundi.

El Señor Jesús nos habla sobre un corazón dispuesto, que es representado por una buena tierra donde la Palabra de Dios cual semilla germine, eche raíz y dé fruto. No es solo oír, sino creer. La diferencia radica entre recibir información (evangelio), y permitir que este transforme nuestras vidas.

Ser buena tierra no es un fortuito accidente, sino que es el resultado de una preparación. ¿Cómo está tu corazón? ¿Es tierra dura, superficial, llena de espinas? o es una tierra fértil preparada para la guía del Espíritu Santo?.

Si tenemos un corazón sensible a la Palabra de Dios, pasamos de ser simples oyentes a ser hacedores de la palabra. Ella llega a transformar nuestra manera de pensar, de hablar, de actuar y vivir. No se trata de solo cambiar lo que hacemos, sino de cambiar quiénes somos.

Entonces se comienza a ver frutos; a veces no inmediatamente, pero siempre habrá frutos. El Señor prometió resultados: Sea al treinta, al sesenta, o al ciento por uno. Todos los que crean y sean hacedores de la voluntad de Dios darán fruto.

Pregúntate: ¿Está preparado mi corazón para recibir todo lo que Dios quiere sembrar? ¿Es mi corazón buena tierra o es un camino lleno de piedras y espinos?.

Usamos cookies para una mejor experiencia de usuario.