Mateo 23:12 “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.
Por: Pst. David Agustín Pérez Vera
La humildad es una de las cualidades más valoradas por el Eterno y Soberano Dios. Vivimos en medio de una sociedad que frecuentemente exalta la apariencia, la riqueza y el poder, pero las Sagradas Escrituras nos recuerda que la verdadera grandeza se encuentra en la humildad. Nuestro Señor Jesucristo, a pesar de ser Rey y Salvador, vivió con sencillez y servicio, mostrando que el corazón humilde es el que Eterno Padre honra y utiliza para Su obra.
Amados hermanos y amigos, la humildad nos permite reconocer nuestra dependencia hacia el Eterno y nuestra necesidad de Su Guía por medio de Su Espíritu Santo. Cuando somos humildes, escuchamos más, aprendemos de otros y actuamos con prudencia y amor. Nos volvemos accesibles, comprensivos y serviciales, reflejando el carácter de Cristo en nuestra vida diaria. Por el contrario, la arrogancia y el orgullo cierran el corazón, generan conflictos y nos alejan de la voluntad divina.
Es importante practicar la humildad, por cuanto impacta directamente nuestras relaciones. En la familia, nos ayuda a ceder en discusiones y a valorar a los demás, en la iglesia fomenta unidad y cooperación entre todos los hermanos, y en la comunidad en general, nos convierte en instrumentos de paz y reconciliación para la gloria de Dios. La humildad transforma ambientes, porque refleja al Eterno en nuestras acciones y decisiones.
El ejemplo de nuestro Señor y Salvador Jesús nos enseñan que la verdadera grandeza no se mide por títulos ni riquezas, sino por amor, servicio y disposición a obedecer al Eterno y Soberano Dios. Vivir con humildad es un acto de fe y confianza, reconociendo que Dios sabe lo que es mejor y que nos guía hacia la vida abundante.Hoy tenemos un compromiso delante de nuestro Padre Celestial, que nos invita a una reflexión profunda y diaria, en razón de como nuestra vida puede y debe reflejar la humildad de Cristo Jesús a través de nuestro testimonio, considerando que Jesús es nuestro mayor ejemplo a seguir. Shalom.