Mateo 28.19–20 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo, Amén”.
Escrito Por: Welinton Flores Flores
Como hijos de Dios hemos aceptado el gran mandato, dar a conocer el evangelio de Cristo en nuestro diario vivir, es nuestra responsabilidad usar todo lo que esté a nuestro alcance para expandir la Palabra de Dios, esto como prioridad, pero hay un aspecto con igual importancia que se menciona en la primera parte Mateo 28.19 “Id y haced discípulos”, nos centraremos por un momento en este aspecto.
¿Qué es ser un discípulo de Cristo? Un discípulo es alguien que sigue la vida y enseñanza de Cristo, quien sigue el ejemplo de predicar y difundir las buenas nuevas de Salvación, quien crece día a día espiritualmente y en servicio para el engrandecimiento del reino, en otras palabras, un discípulo de Cristo es un soldado más para el ejército de la obra del Evangelio.
“Id y haced discípulos” no simplemente es “ganar creyentes”, sino que esto conlleva invertir tiempo, esfuerzo, enseñanza, a los nuevos creyentes, guiándolos al trabajo que es un elemento esencial de ser un discípulo.
Avanzar, crecer, madurar, dar frutos, nos enfoca a lo que dice 1 Corintios 3:9 “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.
Padre Eterno guíame a invertir mi tiempo con amor a tu nombre y a tu obra en predicar y enseñar tu Palabra, pero también a guiar a los nuevos creyentes a ser reales discípulos en tu obra, y así, poder formar equipos de trabajo que engrandezcan tu nombre a las naciones, en el nombre de Jesús, Amén.