Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
Por: José Vaquero Aragundi.
Vivimos en un mundo que insistentemente busca moldearnos de acuerdo a sus valores y pensamientos, pero Dios nos ha llamado a una transformación radical (nuevo nacimiento). Los cristianos verdaderos no debemos adaptarnos a los patrones de este mundo, sino que debemos renovar nuestra mente a través de la Santa Palabra del Señor.
Un cristiano conformista a este siglo, pierde la visión de la voluntad de Dios. Recordemos que, si vivimos como el resto del mundo, pensando y actuando igual que los demás, jamás experimentaremos la plenitud de la vida en Cristo. Cuando permitimos que el Espíritu Santo renueve nuestro entendimiento, es que nuestros deseos, prioridades y decisiones cambian completamente para alinearse así con la voluntad perfecta de Dios.
La renovación no es un evento único, sino que se trata de un proceso diario, en el que día a día nos enfrentamos a toda influencia que busca alejarnos de Dios, y para esto necesitamos alimentar nuestro espíritu con su verdad, es decir, con su Palabra.
Meditemos: ¿Estamos permitiendo que el mundo nos moldee a su antojo, o estoy siendo verdaderamente transformado por Dios? Decidamos renovar nuestro entendimiento con la Palabra y experimentemos la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios en nuestras vidas.