Romanos 13:11 “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”.
Por: Ericka Herrera de Avendaño
El discernimiento de los tiempos es una parte esencial de la vida cristiana. Pablo nos advierte sobre el peligro de la somnolencia espiritual, un estado de indiferencia donde el creyente ignora las prioridades de Dios por enfocarse solo en lo terrenal. Estar despiertos es la decisión de sacudirnos la pereza y la apatía. La firmeza de la Iglesia se manifiesta cuando vive con un sentido de propósito y prontitud. Cada día que pasa estamos un paso más cerca del encuentro con nuestro Redentor; por lo tanto, no tenemos tiempo para desperdiciar en conflictos triviales o en dobleces de corazón.
Actuar con equilibrio espiritual nos ayuda a ver que este sistema de cosas es pasajero y que nuestra verdadera herencia es eterna. La perseverancia en la santidad es el despertador de nuestra conciencia. Hoy, examina si te has dejado adormecer por la comodidad o la rutina religiosa. La salvación está a las puertas, y esa realidad debe encender un compromiso renovado en tu servicio.
Estar atentos es vivir con la integridad de quien sabe que su Rey puede llamar en cualquier momento. No permitas que el conformismo te robe la oportunidad de ser hallado fiel. Es hora de levantarse, de resplandecer y de mantenerse firmes en la esperanza que no avergüenza. Que tu vida sea una evidencia de que el tiempo de Dios es hoy, y que tu preparación actual es la base de tu victoria futura. Camina con sabiduría, aprovecha cada oportunidad para hacer el bien y mantén tu espíritu encendido en la llama de la adoración constante.