Estamos Ubicados en:
Ximena 421 y Padre Solano,
info@pibguayaquil.com
Fono: +593 98 901 0216
Berajot
berajot@pibguayaquil.com
Fono: +593 98 901 0216

Romanos 8:8 “y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.”

Por: José Vaquero Aragundi.

Los cristianos vivimos en una lucha constante entre dos naturalezas: la carnal y la espiritual (carne y espíritu). Pablo inspirado por el Espíritu Santo, nos afirma que el vivir según la carne nos aleja de Dios. 

Vivir conforme la carne es llevar un estilo de vida que se centra en los deseos egoístas del corazón del hombre; es querer complacer nuestros impulsos y pecaminosos deseos antes que obedecer a Dios. Por tanto, quienes viven así, no pueden agradar a Dios, como dice las Sagradas Escrituras.

No podemos vivir dándole la espalda a Dios y pedir su favor. Una vida de carnalidad nos aleja de Dios, pero el Espíritu nos acerca a su beneplácito. Los creyentes estamos llamados a llevar una vida conforme al Espíritu, no según la carne. Esto significa que debemos rendir día a día nuestros pensamientos, deseos y decisiones al Señor. No es algo fácil, pero no estamos solos, ya que el Espíritu Santo nos fortalece y nos guía a toda la Verdad.

Vivir conforme al Espíritu, es morir a nosotros mismos y vivir para Cristo; en un proceso diario de obediencia, de lucha y de fe. Vivir según la carne, es contristar al Espíritu y atraer el justo juicio de Dios.

Examinémonos: ¿Vivimos para complacer a Dios o a nosotros mismos? ¿Estamos viviendo según la carne o según el Espíritu como fieles discípulos de Cristo?.

Dios no busca una perfección instantánea, pero sí busca un corazón dispuesto. Rindamos nuestra vida al Espíritu, y veremos cómo Él transforma nuestro corazón. Porque solo los que viven conforme al Espíritu pueden agradar a Dios.

Usamos cookies para una mejor experiencia de usuario.