Salmo 29:2 Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.
Por: Dayse Villegas Zambrano
¡Aquí hay un salmo para los poderosos! Son un grupo minoritario de la población mundial, pero ellos también están considerados en las Escrituras. La recomendación para ellos es: den a Dios lo que le corresponde. Y lo que a Dios le corresponde es la gloria y la adoración.
¿Por qué querría hablar la Biblia a los poderosos? Porque si ellos la olvidaran, podrían caer en la tentación de creer que el mundo les pertenece y que no tienen que dar cuentas (Salmos 30:6). Talarlo, perforarlo, secarlo, quemarlo, calentarlo o enfriarlo según crean conveniente. El salmo 29 les habla y les recuerda que:
- Dios reina sobre los bosques.
- Dios gobierna sobre el fuego.
- Dios hace temblar los desiertos.
- Dios preside sobre las aguas.
- Dios es rey y su trono es para siempre.
Y sobre todo, Dios ha decidido dar poder a su propio pueblo y bendecirlo con paz. Y este es el asunto del salmo 29, poderoso o no, todo ser humano debe reconocer a Dios y glorificarlo si desea tener bendición. Para un alma orgullosa esto puede resultar humillante, pero el verso 2 nos habla de una recompensa sobrenatural: la hermosura de la santidad, la oportunidad de entrar al estado de belleza perfecta que hay en la presencia de Dios.
La santidad no tiene buena fama entre la humanidad porque la experiencia común del pecado nos hace huir de la luz (Juan 3:19) y porque nos han vendido una idea terrena de la santidad como un camino complejo, difícil y para pocos. Pero cuando nos acercamos a Dios y buscamos su rostro, descubrimos que él comunica su santidad a todo el que se acerca para estar en su hermosa presencia.
No hay intercambio más beneficioso para el ser humano, no hay trato mejor que se le haya ofrecido a nuestra especie en toda la historia de este planeta. ¿Ha experimentado usted la hermosura de Dios? Manténgase firme y constante en dar a Dios la gloria debida a su nombre.