Salmos 106:2-3 “¿Quién expresará las poderosas obras de Jehová? ¿Quién contará sus alabanzas? Dichosos los que guardan juicio, Los que hacen justicia en todo tiempo”.
Por: Dayse Villegas Zambrano
¿Quién está llamado a alabar a Dios? Imagínese ser un instrumentista, compositor o cantautor de los tiempos antiguos o de estos tiempos y que su oficio sea componer canciones de alabanza. Debería ser un buen músico, dominar un instrumento, tener sensibilidad artística y buenos contactos.
El salmo 106 hace la misma pregunta, ¿quién contará las obras de Dios, quién está calificado? (Es un poema que versa sobre la rebeldía). Y se decide por un requisito. Aquellos que hacen justicia en todo tiempo. Puede que no parezca ser una condición para ser músico, pero sí es una condición para adorar a Dios.
Una vida justa no es de ninguna manera un factor secundario. La justicia está muy asociada con la fe, con la capacidad de creer que lo que Dios dice es real y se cumple. Un verdadero creyente actúa con justicia en todo momento, se mantiene firme y constante en honrar a Dios con sus acciones porque cree que él es real y cercano.
La labor de un adorador tampoco es secundaria o decorativa. Los grupos musicales del templo estaban conformados por familias enteras y sus talentos se cultivaban y pasaban de padres a hijos. Un músico como David podía detener la influencia de un espíritu maligno (1 Samuel 16:23). Un músico tocó para Eliseo cuando este se veía presionado a consultar a Dios por personas que prácticamente lo estaban amenazando (2 Reyes 3:15).
Ni David ni ese músico anónimo hubiesen podido prestar ese servicio llevando vidas injustas e incrédulas. Ni nosotros podremos hacerlo hoy. Participar de la adoración en el templo, en el altar o desde el asiento, requiere la base de una vida justa. Estemos firmes y constantes en buscarla.