Salmos 27:14 “Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová”.
Por: Pst. David Agustín Pérez Vera
La paciencia es una de las virtudes, más difíciles de cultivar en nuestro mundo acelerado, pero también una de las más necesarias para la vida cristiana. El salmista nos recuerda que debemos esperar en el Eterno con esfuerzo y ánimo, confiando en que Él actúa a tiempo y de manera perfecta. Esperar no significa inactividad, significa confiar y perseverar mientras nuestro Padre Celestial prepara el camino.
En la vida cotidiana enfrentamos muchas pruebas, problemas familiares, económicos, laborales o de salud. La impaciencia nos lleva a tomar decisiones apresuradas o a perder la fe. Sin embargo, la espera activa nos enseña a depender del Eterno, a fortalecer nuestra fe y a madurar espiritualmente. La paciencia nos permite discernir mejor la voluntad de Dios y actuar en armonía con su plan perfecto.
El ejemplo bíblico de Abraham es claro, Abraham esperó décadas para recibir la promesa de un hijo. Durante ese tiempo, el Eterno lo formó y le enseñó a confiar plenamente en su Palabra. Nuestra espera también puede ser un tiempo de preparación y crecimiento, no de frustración. Dios nos invita a perseverar en la oración, lectura y estudio de la Palabra y a accionar en la fe, incluso cuando no vemos resultados inmediatos.
Asimismo, amados hermanos y amigos, la paciencia nos permite ser un testimonio vivo para otros. Cuando actuamos con calma y confianza en el Eterno, mostramos a nuestra familia, amigos y sociedad, que nuestra esperanza no depende de las circunstancias, sino de la fidelidad del Señor. Esta actitud transforma nuestro entorno y atrae a otros hacia Dios. Hoy oremos pidiendo al Señor, que nos ayude a esperar en Él con paciencia y fe. Que fortalezca nuestro corazón para confiar en Su tiempo perfecto y a actuar siempre conforme a Su santa y perfecta voluntad. Shalom.