Salmos 76:10 Dije: Enfermedad mía es esta; Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo.
Por: Dayse Villegas Zambrano
Las enfermedades de la memoria son una gran preocupación de nuestro tiempo, empiezan a edades cada vez más tempranas. La persona olvida lo que hacía, lo que le gustaba, a quienes amaba y finalmente a sí misma.
En este salmo, Asaf hace miles de años identificó el olvido como una enfermedad del alma. Él se diagnosticó después de haber pasado las noches lamentándose sin descanso, angustiado, creyendo que Dios había abandonado a su pueblo. Y también se prescribió un tratamiento: “Traeré a la memoria los años de la diestra del Altísimo”.
¿Sabe usted durante cuánto tiempo Dios ha sido el Creador? Nadie lo sabe. Apenas alcanzamos a leer lo que está en las Escrituras, en la historia y en las ciencias, para tratar de entender cómo hizo Dios este mundo y a todos los seres vivientes. Asaf se dio a la tarea de recordar por lo menos aquello de lo que él había aprendido.
Hacer memoria de lo que Dios ha hecho en el pasado y de lo que hace ahora en nuestro tiempo es una gran medicina para la enfermedad que nos hace olvidarnos de él y empezar a quejarnos y a lamentarnos y a desear la suerte de otros. Si nuestra vida es de descontento y otros nos han hecho notar nuestra actitud, podríamos tomar una página de los escritos de Asaf y usar el remedio que lo ayudó a él.
Si no tiene el talento de componer canciones, siéntese y escriba las bendiciones que ha recibido del Señor a partir de que lo conoció (Salmos 78:1-4). Si su don es hablar, comparta con otros personalmente o aproveche los medios que ahora existen. Manténgase fiel y constante en recordar que el mismo Dios que lo sustentó en el pasado es el que está listo para ayudarlo hoy.