1 Corintios 14:40 “Pero hágase todo decentemente y con orden.”
Por: José Antonio Villegas Zambrano
El apóstol Pablo corrige la conducta que estaba sumergiendo a la iglesia de Corinto en un estado de confusión espiritual dañino para su testimonio público. La palabra “Orden” proviene del término griego “taxis”, que posee una fuerte connotación militar y hace referencia a una disposición precisa, una formación de batalla donde cada soldado ocupa su puesto asignado de manera estricta y bajo una cadena de mando. Este principio revela que la solidez verdadera de la iglesia del Señor debe sostenerse en orden y disciplina alineada con las Escrituras, sometida a una sola cabeza que es Cristo.
Nuestra iglesia actual se encuentra bajo ataque y peligro donde la autoridad pastoral es menospreciada, el pecado no es confrontado, el bienestar de los miembros se antepone a los estándares de Dios y se pierde el orden reverente en los servicios, volviéndonos vulnerable a los ataques del enemigo.
Hacer todo “decentemente” implica que la conducta de los creyentes dentro de la casa de Dios debe reflejar la pureza y la santidad del Señor al que adoran. También demanda que las congregaciones se sometan por completo a la autoridad de las Escrituras inspiradas por el Espíritu Santo para la edificación de los santos.
Esta solidez y constancia se fortalecerá mediante el ejercicio diario de un discipulado constante y una restauración amorosa cuando sea necesario, de aquellos miembros que caen en el error del pecado. La disciplina bíblica no tiene un propósito destructivo, sino restaurador, buscando preservar la pureza de la iglesia y salvaguardar el alma del individuo frente a la tentación.
Amada iglesia, No permitamos que un espíritu de rebeldía contamine la armonía de nuestra comunión en Cristo Jesús. Manteneos firmes y constantes ocupando con fidelidad y humildad el lugar de servicio que el Señor os ha confiado, Amén.