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1 Corintios 15:58 “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”.

Por: Nelly Jácome de Pérez

La palabra “Firme” en griego significa: Inamovible, algo que permanece estable o fijo, que no se mueve. Invariable, inmutable, inquebrantable, persistente, duradero, estable, inmóvil, continúo. Por tanto, una persona es firme cuando toma una decisión y la sostiene en el tiempo. Una persona es firme cuando no hay forma de conseguir que cambie. Una persona es firme cuando defiende sus ideas contra cualquier argumento. Una persona es firme cuando esta plantada en un lugar y echa raíces. Una persona es firme cuando, Confía en la Palabra de Dios y no en las doctrinas de hombre (Lucas 6:47-48). Un cristiano es firme cuando se mantiene firmes en la sana doctrina de Cristo (Efesios 4:14).

Hoy hay muchas doctrinas de hombres. Los cristianos hoy en día se dejan llevar por doctrinas dañinas para nuestra vida espiritual. Hermanos, no permitamos que nunca, que nada, ni nadie nos mueva de la sana doctrina dada en la Palabra de Dios. Escudriñemos su Palabra para encontrar los tesoros escondidos, que Él tiene para nuestro crecimiento espiritual. 

La palabra “Constante” en griego significa: No ser movido de su lugar, firmemente persistente. Un hijo de Dios no se altera o perturba ante las situaciones difíciles de la vida, es perseverante en la manera de ser u obrar, es constante cuando decide seguir a Cristo, cueste lo que cueste, es constante cuando no se desanima por las críticas, es constante cuando no depende de las emociones, es constante cuando busca congregarse en sus atrios con el cuerpo de Cristo, es constante cuando su fe no depende de otros (Hebr. 12:2). Por tanto, no se desanima por ver el mal testimonio de otros cristianos, cuando pone sus ojos en Cristo y sigue adelante. Hermanos no bajemos los brazos. Sigamos siendo diligentes y constantes en la obra del Señor. 

Dios nos manda a servirle con un corazón dispuesto, constante y firme, a no parar o hacer una pausa. El trabajo cristiano es para el Señor, nuestro redentor. Eso debe motivarnos a no parar, a no hacer pausas, sino a servirle con empeño, entusiasmo y alegría. Hermanos no nos cansemos de servir al Señor, nuestro trabajo será útil y tendrá fruto (Isaías 49:4), Amén.

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