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Santiago 5:7 “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía”.

Por: José Vaquero Aragundi.

Santiago nos invita a vivir en paciencia, que a su vez es uno de los frutos fundamentales del Espíritu Santo, para quienes esperan en el Señor. Así como un labrador o agricultor depende de las lluvias para que su cosecha rinda frutos, de igual manera dependemos de nuestro Dios para ver cumplidas todas sus promesas en nuestras vidas. Para esto se requiere de una plena confianza en el tiempo perfecto de Dios, inclusive cuando nos encontremos enfrentando dificultades o tribulaciones.

Santiago utilizando la analogía de un labrador, nos indica que el esperar no se trata de una acción pasiva. Un labrador labra la tierra y a su vez espera con ansias la lluvia, así mismo nosotros, como fieles discípulos de Cristo, debemos vivir en completa obediencia, fe y servicio hacia Dios, mientras esperamos con ansias el retorno del Señor tal como nos ha sido prometido.

Al usar la expresión de lluvia temprana y tardía, es un símbolo de las bendiciones y el cuidado de Dios en cada momento de nuestra vida. Aún si a veces pareciera que la divina respuesta tarda en llegar; debemos recordar en todo momento, que Dios siempre estará obrando, preparando terreno para su propósito en sus creyentes.

Reflexionemos nuestra paciencia en medio de pruebas y momentos difíciles. ¿Tenemos confianza en que Dios tiene el control? Aprendamos a esperar en Dios con esperanza y fe, sabiendo que sus designios son perfectos. En la venida del Señor tendremos el anhelado cumplimiento de nuestra esperanza, allí nuestra paciencia será recompensada en aquel día glorioso.

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