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Tito 1:2 “En la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos”.

Por: José Vaquero Aragundi.

Esta es una verdad que nos llena de confianza; ya que Dios quien no miente jamás, no solo está prometiendo una vida eterna, sino que nos asegura que su promesa es desde antes de la fundación del mundo. Si hay algo que siempre se ha repetido a lo largo de la historia, es que las promesas humanas generalmente fallan, pero las promesas de Dios son fieles e inquebrantables. 

Desde el principio de los tiempos, su plan ya estaba trazado, que consiste en redimirnos para que obtengamos salvación y darnos una vida eterna. Esta vida eterna al lado de nuestro Señor, no es una esperanza incierta, es más bien, una certeza basada en el carácter inmutable de Dios (Malaquías 3:6). A pesar de que en ocasiones enfrentemos dificultades que intentan debilitar nuestra fe, debemos recordar que nuestra esperanza está en Dios quien nos fortalece.

No importa si en ocasiones Satanás intente sembrar duda en nuestros corazones, sigamos adelante mirando a la cruz y a la tumba vacía, que es la prueba indubitable de que Dios cumple todas sus promesas; Él nos ha prometido vida eterna a quienes hemos creído y nacido de nuevo, vivamos con gozo y confianza en nuestros corazones, totalmente convencidos de que nuestro futuro se encuentra seguro en sus manos. Aferrémonos a la esperanza en Cristo, no importando a lo que nos enfrentemos, como fieles discípulos que esperan la venida de su Señor.

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