Mateo 1:24 “Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer”.
Por: Pst. David Agustín Pérez Vera
La Palabra de Dios hoy nos trae un nuevo ejemplo, de lo que significa descansar en el Plan perfecto de Él para nosotros. José es un ejemplo de obediencia y fidelidad que muchas veces pasa desapercibido. Cuando descubrió que María estaba embarazada, su reacción inicial fue actuar con prudencia, pensó en dejarla en secreto para protegerla. Pero el Eterno intervino y le dio instrucciones claras a través de un sueño. La respuesta de José fue inmediata y sin discusión, obedeció. Esta obediencia silenciosa es un modelo de cómo debemos responder a la dirección del Eterno para nuestras vidas.
Amados hermanos y amigos, lo que hace a José un ejemplo tan profundo es que, no actuó por reconocimiento ni por miedo, sino por amor y fidelidad. Él protegió el plan divino con su integridad y acciones concretas. Su obediencia permitió que se cumpliera la profecía del nacimiento de Jesús y que la historia de la salvación avanzara.
En nuestra vida cotidiana, también enfrentamos decisiones que requieren obediencia, aunque nadie nos vea. Cumplir con responsabilidad en nuestra familia, trabajo o ministerio es una forma de obedecer al Eterno. No siempre habrá aplausos o reconocimiento, pero nuestras acciones silenciosas pueden ser fundamentales, para que el plan de Dios se cumpla. La verdadera fe se demuestra en acciones consistentes, incluso cuando parecen pequeñas o insignificantes.
Al final del día, somos convocados a cumplir una acción concreta de obediencia hoy y siempre, aunque sea pequeña y nadie la note a nuestro alrededor, pero Dios todo lo ve y lo conoce porque escudriña lo más profundo de nuestros corazones. Shalom.