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Lucas 2:10-11 “Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.”

Por: Pst. David Agustín Pérez Vera

El nacimiento de Jesús no fue solo un evento histórico, fue el cumplimiento de la promesa de Dios Padre, de enviar un Salvador para el mundo. Los ángeles proclamaron un mensaje de alegría para “todo el pueblo”, mostrando que la salvación no era exclusiva para unos pocos, sino para todos los que creen. Este mensaje nos recuerda que el evangelio trasciende edades, condiciones sociales y circunstancias personales, cuyo mensaje sigue vigente para todo aquel que lo reciba.

El primer grupo en recibir la noticia fueron los pastores, personas humildes y marginadas. Esto nos enseña que Dios busca corazones dispuestos y humildes, más que posición o prestigio. La proclamación del evangelio comienza donde hay apertura y disponibilidad, y luego se extiende a toda la comunidad.

Hoy, el mundo sigue necesitando escuchar la misma buena noticia, el Eterno trae esperanza y gozo incluso en medio del miedo, la soledad o la incertidumbre. Como discípulos de Cristo Jesús, estamos llamados a ser portadores de esa esperanza. La proclamación del evangelio no se limita a la prédica, se vive en nuestra manera de actuar, en cómo servimos a los necesitados y en cómo llevamos consuelo a quienes sufren.

Amados hermanos y amigos, el mensaje de los ángeles también nos enseña a vivir sin miedo, confiando en que nuestro Padre Celestial obra con poder y amor. Su presencia transforma nuestra realidad, y nos da confianza para enfrentar problemas familiares, económicos o espirituales. La alegría que Dios ofrece no depende de circunstancias externas, sino de su fidelidad y de su Presencia constante en nuestra vida. Hoy es un día muy oportuno, para poner en práctica la alegría de Cristo Jesús, en nuestro hogar y trabajo, recordando que el gozo verdadero no depende de las circunstancias, sino de lo que Jesús ha hecho en nuestros corazones. Shalom.

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