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Filipenses 2:6-7 “El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres”.

Por: Pst. David Agustín Pérez Vera

El nacimiento de Jesús en un pesebre humilde es uno de los mensajes más profundos de la Navidad, y lo encontramos en la misma revelación escrita, la Palabra de Dios, “El Eterno y Soberano Dios se humilla para salvarnos”. Aunque Jesús es Dios mismo, eligió nacer en condiciones humildes, sin comodidades ni privilegios, para identificarse con nuestra humanidad y mostrarnos el camino de la verdadera grandeza. Este acto de humildad, llamado kenosis, no significa menosprecio, sino un servicio activo y lleno de propósito.

La humildad de Jesús nos confronta directamente con nuestra forma de vivir. En un mundo que valora la posición, el dinero y el reconocimiento, el Eterno nos muestra que la verdadera autoridad y poder se encuentran en el servicio y la entrega. La Encarnación nos enseña que la salvación llega a través de la entrega y no de la imposición. Cristo nació para servir, amar y dar su vida por nosotros, y nos llama a seguir su ejemplo. ¡¡¡Gloria a Dios!!!

El pesebre también es un recordatorio de que el Eterno actúa en lo pequeño y lo simple. Lo que parece insignificante para el mundo, puede ser el vehículo de su plan redentor. La humildad no es debilidad, es fuerza transformadora. Cuando actuamos con servicio y amor genuino, reflejamos el corazón de Dios y podemos impactar vidas de manera profunda.

Amados hermanos y amigos, en la práctica, esto nos desafía a revisar cómo vivimos nuestro día a día, en la familia, en el trabajo, en la iglesia, incluso en los pequeños detalles que otros no ven. Nuestra actitud de servicio, paciencia y amor puede ser un pesebre moderno donde el Eterno se hace presente en la vida de otros. Hoy podemos hacer una reflexión profunda en nuestras vidas, sobre cómo nuestra actitud y decisiones pueden reflejar la humildad y el amor de Cristo en nuestro derredor. Shalom.

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