Gálatas 4:4-5 “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, 5 para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.”
Por: Pst. David Agustín Pérez Vera
Al hacer memoria de lo que se celebra en esta época, es necesario tomar en cuenta que la Navidad no es un acontecimiento aislado en la historia, sino la expresión más profunda del plan Eterno y Soberano Dios. Pablo enuncia en esta carta que “cuando vino el cumplimiento del tiempo”, Dios actuó. Esto significa que la llegada de Cristo no fue una coincidencia, sino el cumplimiento perfecto de un propósito divino planeado desde la eternidad. En ese preciso momento de la historia, cuando el mundo estaba espiritualmente oscuro y el corazón del hombre vacío, Dios envió a su Hijo para traer redención y esperanza.
El nacimiento de Jesús no fue solo un milagro en Belén, sino el punto de encuentro entre la eternidad y la humanidad. Cristo vino a un mundo que lo necesitaba desesperadamente, un mundo marcado por la injusticia, el pecado y la desesperanza. Él no vino como un rey poderoso, sino como un niño indefenso, demostrando que el poder de Dios se manifiesta en la humildad y el amor.
Amados hermanos y amigos, la Navidad, por tanto, no se trata únicamente de celebrar un nacimiento, sino de comprender su propósito. Jesús vino para redimirnos, para hacernos parte de la familia de Dios, para darnos una nueva identidad, hijos adoptivos del Padre Celestial. En un mundo que busca sentido y pertenencia, el mensaje navideño sigue siendo profundamente relevante.
Hoy, mientras el mundo se prepara para llenarse de luces, compras y celebraciones, el Eterno nos invita a mirar más allá del ruido y recordar que la verdadera alegría de la Navidad está en Cristo mismo. Él es el regalo que transforma vidas, el Salvador que cambia el destino de la humanidad. Por todo esto y más debemos de recordar que Jesús vino por nosotros, Su Amor debe de inspirarnos en toda nuestra adoración y servicio al compartir el mensaje de Salvación toda persona en nuestro derredor. Shalom.