Salmos 40:5 Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enumerados.
Por: Dayse Villegas Zambrano
Es cierto, en el salmo 40, David admite que es humanamente imposible contar todas las maravillas de Dios. Pero esa no es una excusa para tirar la toalla de la adoración y el testimonio, porque a pesar de que confesó que no le alcanzaría la vida para glorificar a Dios, no se cansó de intentarlo, escribió al menos 73 salmos, letra y música, y es probable que muchas de sus otras canciones y oraciones se hayan perdido.
Es decir que David se tomó muy en serio su búsqueda. No sabemos cómo, en medio de sus ocupaciones primero como pastor, luego como guerrero y después como rey, encontró tiempo para sentarse a componer, escribir y cantar. Su vida nos es incómoda porque no nos deja lugar a decir que no tenemos tiempo porque somos personas muy ocupadas. Si se trata de tecnología, tenemos algunas ventajas que él no tuvo.
En su deseo de alabar a Dios, David vio acumularse sobre él y sobre su nación innumerables maravillas. Además, pudo escuchar de cerca las revelaciones que Dios le hizo personalmente y por medio de los profetas. A partir de su reinado en Israel empezó a crearse un archivo que luego consolidaría su hijo Salomón: por lo menos los dos libros de Samuel, los dos de los Reyes, los dos de las Crónicas, más buena parte de los Salmos.
David realmente lo intentó y lo logró; no pudo contar todas las obras de Dios, pero sí todas las que estuvieron a su alcance, en distintos géneros, en un modelo que quedó establecido para los reinados posteriores. David se mantuvo firme en este aspecto y nosotros podemos tomar de allí ejemplo para preguntarnos qué estamos creando que refleje la gloria de Dios a este mundo. No haremos unas nuevas Escrituras, pero sí podemos contribuir a la historia del reino de Dios con nuestros actos, con nuestro testimonio y con nuestra alabanza.