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Habacuc 2:1 “Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja”.

Por: Ericka Herrera de Avendaño 

El profeta Habacuc nos da una lección magistral de lo que significa ser un centinela espiritual. En momentos de confusión y juicio, su decisión no fue quejarse con los hombres, sino subir a su “guarda” (su torre de vigilancia) para esperar la respuesta de Dios. Estar firme significa “afirmar el pie” en la fortaleza, que es la presencia del Altísimo. 

La sobriedad es necesaria para esperar con paciencia cuando no tenemos respuestas inmediatas. Velar “para ver lo que se me dirá” implica una escucha activa y expectante. Muchas veces no escuchamos a Dios porque estamos demasiado ocupados hablando de nuestras quejas. La constancia del centinela es permanecer en la torre hasta que llegue la luz de la mañana. La Iglesia debe aprender a subir a su lugar de oración y vigilancia cada vez que el panorama social o personal se oscurezca. 

Ser sobrios nos guarda de sacar conclusiones apresuradas basadas en el miedo. Velar en la fortaleza nos da una perspectiva superior; desde la torre se ve lo que desde el suelo es invisible. Hoy, te invito a que busques tu lugar de guarda. Deja de mirar el problema y empieza a velar por la respuesta divina. 

Tu firmeza depende de dónde tengas afirmado el pie: si es en tus emociones, caerás; si es en la Palabra, permanecerás. Que este día veinte de marzo marque un antes y un después en tu forma de enfrentar las dudas. Sube a la torre, sé sobrio en tu espera, vela con atención y verás cómo la voz de Dios trae la claridad que tu alma necesita. Iglesia, el puesto de guardia no puede quedar vacío; afirma tu pie y espera en el Señor, porque Él no tardará en responder a los que velan con fe.

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