Salmo 127:1 “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia”.
Por: Ericka Herrera de Avendaño
Este devocional nos trae un baño de humildad y sobriedad indispensable para todo creyente. Podemos estar firmes en nuestro puesto y esforzarnos por ser constantes, pero si nuestra confianza no descansa en Jehová, todo nuestro esfuerzo es “en vano”. Ser sobrios significa reconocer que nuestra estabilidad no proviene de nuestras habilidades, sino de ser colaboradores de Dios.
La verdadera seguridad de la Iglesia no radica en estrategias humanas, sino en la protección divina. Velar en vano es lo que hace quien confía únicamente en su religiosidad o en su propia fuerza de voluntad. Al entender que es Dios quien realmente sostiene la ciudad de nuestra vida, eliminamos la ansiedad. No vigilamos con angustia, sino con la paz de saber que el Señor no se adormecerá ni dormirá.
Estar firmes sobre este fundamento nos da una estabilidad que el mundo no conoce. Nuestra vigilancia hoy debe ser una de rendición: mientras cuidamos nuestro testimonio, descansamos en Su soberanía. Hoy, examina bajo qué fuerza estás operando. Si te sientes agotado, es probable que estés intentando edificar solo. Rinde tu esfuerzo a Dios, mantente alerta pero confiado, y verás cómo Su gracia hace lo que tus fuerzas no pueden. La constancia es más fácil cuando sabemos que el Arquitecto del universo es quien sostiene los cimientos de nuestra fe.