1 Corintios 10:13 “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir…”.
Por: Ericka Herrera de Avendaño
La fidelidad de Dios es el suelo firme sobre el cual construimos nuestra resistencia. Este texto nos enseña que el dominio propio tiene un respaldo divino: Dios mismo provee la salida. Mantener la serenidad ante la prueba es posible porque sabemos que el Señor ha medido la carga. La constancia se demuestra cuando decidimos confiar en la salida que Dios ofrece en lugar de ceder a la presión del momento.
Estar atentos a nuestro caminar significa reconocer nuestras limitaciones, pero, sobre todo, reconocer la soberanía de Dios. La firmeza no nace de nuestra fuerza de voluntad, sino de nuestra dependencia de Aquel que es fiel. Esta nitidez de pensamiento nos guarda de la desesperación. Hoy, te animo a que no te sientas abrumado por las dificultades que enfrentas.
Cada miembro de esta congregación tiene la promesa de que no será probado más allá de su capacidad en Dios. Cuida tu corazón de la queja y mantén tu mirada en la salida que el Padre ya ha preparado. Mantener el buen juicio en la adversidad nos permite ver las oportunidades de crecimiento que Dios pone en nuestro camino. Al final, lo que queda es una fe probada y fortalecida, lista para seguir sirviendo con integridad y constancia hasta el día final.