Estamos Ubicados en:
Ximena 421 y Padre Solano,
info@pibguayaquil.com
Fono: +593 98 901 0216
Berajot
berajot@pibguayaquil.com
Fono: +593 98 901 0216

Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.

Por: Xavier Yánez Cando

El apóstol Pablo declara una verdad profunda: “ya no vivo yo”. Una iglesia firme y constante no está centrada en opiniones humanas, protagonismos ni intereses personales. Está crucificada con Cristo. Cuando el “yo” muere: muere el orgullo, la competencia interna, las divisiones y nace la unidad. 

Una iglesia donde Cristo es la cabeza no vive para exaltar nombres, ministerios o talentos, sino para exaltar a Jesucristo. Pablo no dice simplemente que cree en Cristo; dice que Cristo vive en él. Una iglesia firme no solo habla de Cristo, sino que refleja su carácter, ama como Cristo ama, perdona como Cristo perdona, sirve como Cristo sirve y permanece fiel como Cristo fue fiel.

Cuando Cristo vive en la iglesia, la iglesia no se mueve por emociones pasajeras, sino por convicciones eternas. La identidad Cristo-céntrica nace en la cruz. No es una identidad de religión, es una identidad de redención. Somos iglesia porque fuimos amados primero.

Una iglesia que recuerda el sacrificio de Cristo permanece humilde, agradecida, constante y firme. Que Jesucristo crucifique nuestro orgullo y que solo Él viva en nosotros. Que seamos una iglesia firme, constante y con una identidad completamente centrada en Cristo, que todo lo que hagamos refleje que ya no vivimos para nosotros, sino para aquel que nos amó y se entregó por nosotros.

Usamos cookies para una mejor experiencia de usuario.