Efesios 4:13 “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”.
Por: Nelly Jácome de Pérez
La madurez espiritual comienza con una vida espiritual en comunión con Dios a través de Su Hijo Jesucristo. Si queremos saber cómo seremos, si queremos entusiasmarnos con nuestro futuro, necesitamos desarrollar un conocimiento completo y profundo de Jesucristo y luego buscar vivir, amar y servir como Jesús.
El conocimiento en este pasaje es tal conocimiento personal que toca todo nuestro ser. Los capítulos anteriores enseñan que este conocimiento comienza con una resurrección espiritual. Todos nosotros, antes de ser cristianos estábamos muertos en nuestro pecado. No teníamos el conocimiento acertado de Dios ni una relación de amistad con Él. Pero cuando Él nos resucitó de los muertos espiritualmente, nos dio ojos para ver y un corazón para conocer verdades que antes desconocíamos. Eso fue el inicio de este conocimiento.
La fe y el conocimiento que nos unen son la persona y la obra de Jesucristo. La unidad en nuestra iglesia es imposible si no se basa en la esencia de Jesús y su obra. Cualquier otra unidad es puramente humana. Por eso, la iglesia misma es un testimonio convincente para el mundo. No nos reunimos en función de nuestras convicciones políticas, clase social, edad, estado civil, país de origen o color de piel. Nos reunimos en torno a Jesús y su palabra. Nuestra unidad no debería explicarse por nada más. Si lo fuera, no sería una unidad sobrenatural.
Jesús nos puso aquí para mostrarle al mundo cómo es Él. Estamos llamados a ser una imagen viviente en la tierra del Cristo exaltado en el cielo, estamos llamados a mostrar al mundo la gloria del Cristo exaltado, Amén.