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2 Corintios 13:11 “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros”.

Por: Nelly Jácome de Pérez

La iglesia en Corinto estaba llena de divisiones, inmadurez y conflictos. Pablo no concluye con regaños, sino con una bendición pastoral, invitándoles a cambiar el enfoque de sus disputas personales hacia la unidad en Cristo. Este mensaje es urgente para nuestras iglesias y familias hoy, que a menuda reflejan la misma fragmentación. 

“El gozo cristiano” no depende de las circunstancias externas, sino de la relación con Dios. En resumen, “Tened gozo” significa que, como creyentes, tenemos una fuente de alegría que el mundo no puede dar ni quitar, y que debemos aferrarnos a ella activamente como parte de nuestra vida espiritual.

Todos los creyentes están en proceso de “ser perfeccionados”. Implica corregir errores y avanzar en santidad, crecer espiritualmente y ordenar su vida y comunidad. Anímense, exhórtense, aliéntense mutuamente en medio de tensiones, divisiones o pruebas, el consuelo mutuo es vital.

“Sed de un mismo sentir” es un llamado a la unidad espiritual y de propósito dentro de la comunidad cristiana. Significa vivir en armonía, con un corazón y una mente enfocados en los valores de Cristo, en lugar de en la división o el egoísmo. Es un estado de unidad que se basa en la humildad y el amor mutuo.

“La paz” es el resultado de la unidad y el amor fraternal. También es un testimonio para los no creyentes. Es un llamado a experimentar y promover el bienestar integral en la vida personal y en las relaciones. Es una forma de vivir que se basa en la reconciliación, la armonía y la confianza en Dios, y que beneficia a toda la comunidad de creyentes.

Dios ha dado claras y precisas instrucciones, sobre cómo quiere que vivamos. Él quiere que vivamos como una comunidad cristiana madura, unida y pacífica. “La presencia de Dios” no se manifiesta en la división, sino en la paz. Donde hay unidad y amor, la atmósfera es propicia para que Dios actúe. La presencia de Dios es experimentada más plenamente cuando su pueblo vive conforme a su voluntad, Amén. 

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